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domingo, 26 de abril de 2009

La periodista de elmundo.es Amaya García, Premio Ortega y Gasset de Periodismo

elmundo.es Madrid
Actualizado sábado 25/04/2009 22:53 horas
Los Premios Ortega y Gasset han premiado a Amaya García Ortiz de Jocano por un reportaje de elmundo.es titulado 'Clases de historia a pie de fosa', junto al cámara de este periódico digital Giulio M. Piantadosi.
García Ortiz de Jocano se ha impuesto en la categoría de Periodismo Digital de esta 26ª edición "por la sensibilidad con la que aborda un trabajo sobre las exhumaciones y la memoria histórica", tal y como ha comunicado la organización.
La periodista se ha mostrado "entusiasmada y emocionada" por el galardón. "Pensaba que era una broma. Incluso les he vuelto a llamar para ratificarlo", ha confesado nada más conocer los resultados de estos premios organizados por 'El País'.
El Mejor Trabajo de Prensa ha correspondido a Jorge Martínez Reverte, por el reportaje publicado en 'El País' 'Una muerte digna', como "ejemplo de actitud civil ante uno de los asuntos morales más controvertidos de esta época".
El Jurado, presidido por el filósofo y académico Emilio Lledó, también ha reconocido el trabajo del escritor y periodista argentino Tomás Eloy Martínez por su trayectoria profesional, como "maestro de reporteros y ejemplo de excelencia en una de las carreras de periodismo más brillantes en lengua castellana".
La fotografía premiada apareció en todos los diarios españoles: la instantánea del paseo de Su Majestad Don Juan Carlos I y el ex presidente Adolfo Suárez. Esta foto es obra del hijo de éste, el político del PP Adolfo Suárez Illana.
El reportaje de Amaya García 'desentierra' la realidad del antiguo cementerio de San Rafael, en el que yacen los restos de 120 cuerpos. "Los protagonistas son ellos", ha destacado la redactora. "Es una historia que se debe leer y escuchar, aunque desgraciadamente mucha gente no conoce. Las fosas están. Es una realidad que existe", asegura.

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domingo, 25 de noviembre de 2007

Pilar de Yarza, nueva presidenta de los editores de periódicos

ELMUNDO.ES
MADRID.- Pilar de Yarza Mompeón, presidenta del Consejo de Administración de 'Heraldo de Aragón', ha sido elegida presidenta de la Asociación de Editores de Diarios Españoles, AEDE, en sustitución de Jaime Castellanos. Este nombramiento ha sido realizado por la Asamblea General anual de la organización empresarial, a propuesta de la Junta Directiva saliente.
Con la asamblea y la elección de presidenta ha comenzado esta tarde en Cádiz la XXIII Convención Anual de los editores de diarios españoles, que se clausura mañana, y que esta vez ha sido convocada bajo el lema 'Prensa, iniciativas digitales y contenidos multimedia'.
Pilar de Yarza de Mompeón, nacida en Zaragoza, se incorporó a 'Heraldo de Aragón' en 1967. Desempeñó diferentes funciones hasta 1979, año en que entró a formar parte del Consejo de Administración. Fue nombrada consejera delegada en 1991, y en 1998 pasa a desempeñar el cargo de presidenta del Consejo de Administración. Desde 2000, 'Heraldo de Aragón' ha experimentado notables cambios que lo han convertido en un grupo multimedia.
La nueva presidenta de AEDE se ha fijado como principales objetivos de su mandato impulsar la notoriedad de la prensa en formato tradicional y digital, recuperar su prevalencia social, e involucrar a los poderes públicos y al conjunto de la sociedad en el fomento de la lectura de periódicos.
De Yarza ha destacado la defensa de la calidad y de la cultura como valores diferenciales de los periódicos, y confía en que esos atributos se extenderán también a sus homónimos en internet. "Las ediciones en papel y digitales son diferentes y a la vez complementarias; su uso combinado empieza a descubrirse como una herramienta de comunicación extremadamente poderosa, y el futuro de nuestro sector pasa por impulsar a la vez ambos soportes", ha asegurado.
Pilar de Yarza es miembro del patronato de la Real y Excelentísima Sociedad Económica Aragonesa de amigos del País, de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, del Instituto Nacional de Prensa, de la Asociación Mundial de Prensa y del Instituto de Empresa familiar. Ocupa también cargos de responsabilidad en distintos organismos e instituciones relacionados con el ámbito empresarial y la comunicación.

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martes, 16 de octubre de 2007

EFE y TVE lanzan TVEFE, la primera agencia audiovisual en español

ELMUNDO.ES
MADRID.- La Agencia EFE y TVE han elegido Miami para presentar el primer servicio informativo audiovisual del mundo en español y portugués: TVEFE. El marco para el lanzamiento es la Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) que se celebra en esta ciudad desde el 12 hasta el 16 de octubre.
Desde TVE definen este medio como una "nueva fuente de información con identidad hispana" que aspira a convertirse en un "referente para los medios de prestigio en América" y con el que se quiere complementar la visión anglosajona que domina hasta ahora en el mercado audiovisual latinoamericano. Se trata de información elaborada desde una "perspectiva hispana", añaden.
TVEFE ofrecerá contenidos informativos en soporte audiovisual dirigidos principalmente a cadenas de televisión y medios online. Dispondrá de sistema de envío continuo, durante las 24 horas del día y todos los días del año, a través de una plataforma de distribución en Internet.
Los clientes de este servicio podrán recibir en calidad profesional tanto vídeos ya editados como material en bruto, sin elaborar. La nueva agencia dividirá los contenidos en dos grandes bloques: los de TVEFE-América, con locuciones en castellano neutro, y los de TVEFE-Brasil, con locuciones en lengua portuguesa.
TVEFE nace como fruto del acuerdo anunciado el pasado 15 de marzo en Oviedo por los presidentes de EFE, Álex Grijelmo, y de la Corporación RTVE, Luis Fernández. Con él, ambas sociedades establecieron una alianza estratégica para potenciar la presencia de contenidos informativos audiovisuales en los mercados hispanos. Entre las dos compañías cuentan con más de 150 corresponsalías repartidas por todo el mundo y tres centros de edición (en Madrid, Bogotá y Río de Janeiro). Todo este potencial de producción informativa se pone ahora al servicio de TVEFE.

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sábado, 13 de octubre de 2007

Delibes: ´El periodismo me enseñó a descubrir la humanidad en el hombre´

Fuente: La Opinión

El escritor Miguel Delibes desentrañó hoy la influencia que en su obra literaria ejerció su faceta periodística, básicamente desempeñada en el diario "El Norte de Castilla" entre 1941 y 1963, hasta el punto de ayudarle "a descubrir la humanidad en el hombre y a decir muchas cosas en pocas palabras".
EFE Una docena de libros, algunos tan significativos como "La sombra del ciprés es alargada" (1948), "El Camino" (1950) y "Las ratas" (1962), dio a la imprenta el novelista vallisoletano mientras conjugó la literatura y la información hasta que en 1963 decidió retirarse de la dirección de "El Norte de Castilla". La censura sobre la actividad periodística, que a su modo de ver "sigue existiendo", fue una de las causas de esa deserción que décadas después recuerda como algo pernicioso: "las censuras caprichosas de un hombre sobre otro hombre por conveniencia política son repugnantes", afirmó en una entrevista concedida a Efe al evocar el férreo control informativo del régimen franquista. La economía en las palabras, desde el punto de vista formal, y el calado humanista, en el plano argumental, constituyeron así la herencia que el periodismo legó a una obra literaria que suma cerca de setenta títulos publicados entre 1948 ("La sombra del ciprés es alargada") y 2005 ("La tierra herida"), y que han reunido Destino y Círculo de Lectores dentro de una edición especial. De entre toda ella, Miguel Delibes escogió como libro predilecto "Viejas historias de Castilla la Vieja" (1964), el más pequeño de todos, de apenas medio centenar de páginas, ya que "por su prosa, su paisaje, sus personajes, su movimiento y su sentido del humor, lo considero el más representativo de cuanto he escrito". Novelas, relatos breves, ensayos, artículos periodísticos y crónicas viajeras, entre otros géneros literarios, ha visitado el académico a través de sus libros, prácticamente de todo menos la poesía, que no ha tratado por no haberse considerado capacitado para ello. "Es cierto. Nunca me atreví: veía a la poesía como un género superior o, al menos, fuera de mi alcance. Tenía el convencimiento de que una sola palabra podía hacer descarrilar un poema. ¿Tenía yo el suficiente dominio del idioma para elegir la palabra justa? Siempre desconfié de ello", reflexionó quien con tanto lirismo ha sabido describir a Castilla y sus gentes. Se definió Delibes "sin duda como un narrador rural apasionado por la naturaleza", pero advirtió no obstante de que sus temas "no se quedan en el manido melodrama de ricos y pobres", ya que "el dinero no es el problema, sino el cielo y la tierra. Eso es Castilla y su drama". Acerca de la vigencia y actualidad de su narrativa, avalada por las numerosas ediciones de casi todos sus libros, opinó que de ser así podría deberse al hecho de ser una obra "que está por encima de modas y tendencias". Como académico de la lengua, cuyo sillón "n" ocupa desde 1975, consideró que la salud del idioma español "es buena", por lo que se mostró partidario de incorporarla "como recurso económico o turístico" y, en su caso, hacerlo "con más rigor". Miguel Delibes celebrará el próximo miércoles su octogésimo séptimo cumpleaños con la presentación de su obra completa (Destino-Círculo de Lectores) y la celebración de un congreso internacional que, entre el 16 y 18 de octubre, analizará en la Universidad de Valladolid las claves de su universalidad. Una nutrida nómina de reconocimientos y galardones de todo tipo -académicos, literarios y sociales- ha recibido el novelista desde que el 6 de enero de 1948 fue distinguido con el Premio Nadal de Literatura, todos los más importantes de las letras hispanas y buena parte desde el ámbito universitario. El último ha sido el doctorado Honoris Causa acordado por la Universidad de Salamanca, "que tiene un sentido muy original porque no viene desde la Facultad de Letras, sino de Biología, y su razón de ser muy concreta: por considerarme un ecologista y amante de la naturaleza desde mi discurso de ingreso en la Real Academia", concluyó.

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sábado, 23 de junio de 2007

Ideóloga de la belleza


Por Sonia Santoro

Sandra Russo es una periodista que escribe libros. Su firma en el diario Página/12 ha sido un trampolín hacia otros soportes: radio, libros, teatro, televisión. Fundadora del suplemento de género Las/12, el más importante de Argentina y tal vez de alrededores, se define post feminista y aboga por una escritura que además de denunciar aporte belleza.

Ojos verdes. Pelo a la nuca. Risa sonora y palabra rápida. Sandra Russo llega a la cita en un bar de Bulnes y Charcas. Viene de Radio Mitre, donde todas las mañanas hace Animados junto a Lalo Mir, se tiene que ir al diario Página/12, donde edita la sección Cultura y Espectáculos. Está apurada. La excusa es la salida de su último libro Perdona nuestros placeres, de Vergara y Riba Editoras. Un libro bello, con textos breves sobre esas zambullidas que nos mandamos las mujeres (anche los hombres) a pequeños gustos cotidianos, y con dibujos luciéndose en papel ilustración.

En el otro extremo de su arco de escritura están las contratapas que publica en el diario. Hay contratapas que quedan en la memoria. Una no sabe cómo ni cuando, sólo se entera de que están ahí cuando algo, alguien toca la fibra capaz de dispararlas. Una de ellas es la que dedicó a contar la locura de su madre ("Del otro lado de la vía"), aprovechando para homenajear a "aquellas mujeres que quisieron ir a la luna pero llegaron al otro lado de la vía, a todas esas mujeres de esa generación difícil, tan inconsciente de sus derechos y sus límites, tan encerradas en sus cocinas y en sus mandatos, a esas mujeres frágiles que adoraron y envidiaron que sus hijas fueran tan diferentes, casi como las hijas de las otras que ellas fueron sin saberlo". Esa es tal vez una de sus mayores virtudes, ser capaz de reivindicar los derechos de las mujeres sin usar un discurso políticamente correcto. Como si todo fueran actos. También se recuerdan las apariciones de su hija en esos textos, como en "Pasarse en limpio", donde un diálogo con la nena deriva en un análisis de la política económica de Kirchner. Son textos íntimos y políticos. De gran exposición.


- En cierto periodismo, los textos que tienen que ver con consumo, placer, están como desprestigiados, no es lo mismo que hacer las contratapas del diario...

- Pero es una bandera muy personal mía. Yo editaba la sección Placer en el diario.

- Además no es fácil escribir...

- Es mucho más fácil escribir una nota de denuncia que una nota que se sostenga por la propia escritura, por la propia observación. Pero para mi tiene que ver con una cuestión ideológica muy fuerte. Creo que en general la prensa progresista está viciada de ideología y a mí me interesa bucear por otros lados, y además me parece que hace falta que haya gente que lo haga. Sino todo lo lindo es de derecha. Todo lo que es progre se te deshace... estoy a favor de la belleza y a favor del placer. Además todo el mundo debería tener derecho a eso. Así que me parece que es un nicho donde no hay muchas más posibles comparaciones en Argentina. En lo que tiene que ver con el humor, Maitena es una referencia pero este libro no tiene nada de humor, es prosa poética. Es un lugar de mucha desnudez. Eso me parece un desafío. Además despojarte de las banderas, te quedaste sólo con la escritura y la observación.

Y también me interesa incursionar en lugares de fuera del guetto (donde la gente que lo lee, seguro va a estar de acuerdo con vos). Me parece que es mucho más interesante ver si se puede laburar desde lo masivo, con una línea.

Post feminista

Perdonen nuestros placeres va profundizando en ese camino. Fue lanzado en México, pronto lo hará en Brasil y en un mes en España. Hace un par de años se le animó a la televisión en un programa de cable y este año a la radio AM. Digamos que está en uno de sus mejores momentos. Hay que recordar toda una trayectoria detrás. Entre otras cosas, fue prosecretaria de redacción de la revista SuperHumor y columnista de Humor Registrado. Fue editora general de la revista Luna y pasó por varios cargos de decisión desde la creación de Página/12. Además de publicar los libros ArqueTipos, No sabés lo que me hizo, Crónicas del Naufragio y Contratapas.

- ¿Te estás alejando del feminismo?

- Nunca fui feminista. Yo hablaría de un post feminismo. No me chupo el dedo. No me parece que se opongan femenino a feminismo, esas cosas me revientan, pero no trabajo desde la reivindicación. Hay muchas cosas que ya las doy por hechas, todo lo contrario, me parece que es una forma de post feminismo el derecho a ser vulnerables, a ser frágiles, a necesitar ayuda, a que un tipo gane guita. Yo me gano la vida desde los 19, no voy a estar embanderándome en que las mujeres tenemos derecho al trabajo, más bien tenemos derecho a que alguien nos ayude alguna vez.

- Sos pragmática.

- Eso se actúa. Pero son miles las minas que lo actúan. También obviamente sé que hay doble jornada, triple jornada, no me estoy moviendo en este momento en ese arco. En este momento me interesa ver más cómo recupero cosas que tenían que ver con la antigua feminidad y que se fueron perdiendo. Y también me parece que es una cuestión de género, pero es otra cuestión. Que somos fuertes ya lo sé, pero somos también débiles. Y me parece que parte de un laburo de genero ahora es ver cómo hacemos con los varones ahora que son todos blandos.... y poder ser también nosotras blandas. A mí me entusiasma más ese debate.

- ¿Y el feminismo actual no da lugar a ese debate?

- No, porque es muy sesgado, porque es muy duro, porque hay muchas minas que están en mucha conexión con otras minas, pero me parece que el verdadero laburo de género hay que hacerlo ahora combinado con los tipos. Los tipos tienen más rollo de género que las mujeres, están sin brújula, no saben para donde disparar, lloran, se quedan sin laburo, no tienen ganas de coger y les pasan un montón de cosas que no tienen como resolverlas.

- Es muy difícil salir del guetto, la mayoría de la gente no sabe lo que es género.

- Claro, igual creo que la problemática de género por más que se quede en lo académico y no salga a lo masivo, como en algunas publicaciones como Las/12, hay que agradecerlas porque ayudaron a imponer un montón de cosas pero no es lo que a mí me interesa, me aburro como un hongo con eso...

- ¿Te aburriste de editar Las/12?

- Sí, me aburrí muchísimo. Estuve 5 años y me pareció lindo y divertido el desafío de inventar eso que no existía acá ni en ninguna parte pero cuando estaba yo me parece que no era tan declaradamente de género como ahora. A mí la cosa pura de género me aburre, no lo leo. A mí la cuestión estética me entusiasma mucho. Es lo que decíamos al principio, me parece que la belleza tiene que ver con una cuestión ideológica y me parece que lo progre no puede ser feo, tiene que ser lindo.

- ¿Cómo ves el lugar de las periodistas en los medios?

- Me parece que hay bastantes ahora en el diario, antes también. Pero en general me parece que tiene que ver con la disponibilidad. Los tipos tienen mucha más disponibilidad para el trabajo que las mujeres. En periodismo no sé si es una cuestión de sexismo, lo que es cierto es que socialmente un tipo puede llamar y decir que llega a las cuatro de la mañana y una mina con hijos no puede decir tres veces por semana 'llego a las cuatro de la mañana'. A vos no te da la cabeza. En general las minas que laburan en periodismo quieren un horario fijo y los puestos jerárquicos demandan no tener horario. Entonces, es una realidad que excede al periodismo, tiene que ver con una cuestión social y con una cuestión que no sé si es social porque la maternidad también tiene mucho que ver con algo muy arraigado: si un bebé se despierta a la noche, se suele despertar la madre, suele tener el oído más sensible y no sé si eso se puede cambiar. Sí me parecería bárbaro que hubiera 3 meses de licencia para la madre y 3 para el padre y que se turnen así afianza mas el vínculo con la madre porque a lo mejor eso es lo cultural, que la madre está más y entonces necesita más a la madre. Pero nunca conocí a ninguna madre que tenga un bebé y que no le joda; si sabés que tiene fiebre y hay una reunión de último momento (a mi me pasó), vos te vas a tu casa, no podes manejar esa situación entonces preferís quedarte en lugares un poco más cómodos, que no son jerárquicos.

La firma propia

Periodista, escritora de un periodismo casi literario, Russo tiene 28 años de profesión atrás. Tenía 19 años cuando entró a su primer trabajo pago en la revista de vanguardia El Expreso Imaginario. Desde entonces no paró nunca. Su trabajo fue sobre todo de edición, tarea de la que se quiere despedir. No es que no le guste hacerlo pero, dice, es un "laburo ingrato".

"El tema del poder de decisión ya me cansó y no quiero que más nadie dependa de mí, quiero ser mi propia jefa y trabajar mis notas y mi firma y nada más. Lo hice muchos años." Hace unos 15 años, el periodista José Pasquini Durán le dijo algo que ella estuvo dispuesta a escuchar. Algo que le cambió la vida en relación al trabajo, lo que es decir mucho en un persona para la que el trabajo ha sido un gran estructurante: "Más allá del puesto que estés ocupando, o lo que te paguen, o como te lleves, lo único que va a quedar con vos siempre es un nombre." Russo obedeció, o encontró lo que quería escuchar, y empezó a articular su carrera en torno a su firma, a un estilo personal y fácilmente identificable aún si sus escritos no estuvieran firmados. Y eso mismo trata de transmitir a sus alumnos en los talleres de estilo que da en su casa.

Su estilo es seco, directo, capaz de transmitir cosas. Y no cualquier cosa, sino lo que ella quiere. Un modo muy afín a sus escritores norteamericanos preferidos como Scott Fitzgerald, Raymond Carver o Jerome Salinger. Aunque reconoce que no lee demasiado.

- Cuando leés, ¿qué lees?

- Ficción pero también ensayo, el último autor que me apasionó es Zygmunt Bauman, el sociólogo alemán del Amor líquido. También estuve leyendo un libro sobre el ateismo. Hace un par de meses terminé de leer ¿Por qué no soy cristiano? de Bertrand Russell. Busco material a ver si encuentro refuerzo de argumentos que tengo en la cabeza pero que me falta argumentación.

- ¿Sos autodidacta?

- No, estudié. Pero justo terminé el secundario cuando terminó la democracia y no pude... pasé por Sociología, por Letras, por Arte Dramático... y cuando volvió la democracia hice 4 años de Comunicación pero ya hacía mucho que trabajaba en periodismo y no pude terminar la carrera. La cabeza me la organizó la facultad. Pero no tengo una mente académica, tengo una mente intuitiva, creo mucho en la observación y la intuición y me parece que la escritura tiene más que ver con tener el don, uno no puede cursar letras para escribir.

- ¿Te imaginás haciendo otra cosa que no sea periodismo?

- No, para mí es ésta. Lo que pasa es que tiene muchos derivados. Ahora empecé a hacer colaboraciones de creativa en publicidad, que me parece interesante. Me llamaron en el verano de Walter Thompson para cambiar las etiquetas de un champú muy conocido y les escribí texto de prosa poética. Y después del libro me llamaron de una marca de chocolates muy conocida para ver si laburábamos un proyecto de folletos sobre el chocolate y el placer del chocolate. Es una buena veta. Me gusta mucho. También estoy trabajando con la escritura de una obra teatral que la va a dirigir Ana Alvarado, del Periférico de Objetos, que son dos cuentos míos que entremezclaríamos y tengo que empezar a escribir los monólogos.

Inventora de historias

Russo nació en Quilmes. De padre comerciante y madre ama de casa, se reconoce poco estimulada hacia la cultura. Sin ese mandato, se fue abriendo camino sola. También en su vida personal. Su hija tiene 14 años pero el tiempo parece no hacer las cosas más fácil en la relación.

- Alguna vez dijiste que el problema de las mujeres son las madres, vos también sos madre, ¿cómo cierra?

- Encima yo fui madre sin padre porque enviudé cuando ella tenía 5 y me cuesta mucho. Es una situación muy demandante, me agobia, por temporadas me manejo mejor y por temporadas me manejo peor pero es difícil lidiar con una adolescente vos sola.

- No volviste a tener pareja.

- Estuve en pareja muchos años pero sin convivir, ésa era la pareja que yo quería pero no había una figura paterna en la casa. Pero era mi relación afectiva, no era que le había buscado un padre a ella. Y la verdad que no creo mucho en la convivencia. Creo que no me gustaría volver a convivir. Yo soy medio solterona. Yo llego y por ahí como cerealitas con tomate o pido delivery.... si a la demanda de mi hija le tuviera que sumar la demanda de un marido me vuelvo loca.

- También puede ayudar...

- Bueno, el día que encuentre uno de esos... La vida antes de enviudar era diferente, fue un golpe muy fuerte porque no sólo la nena era chiquita sino que él tenía 38 años y fue una cosa totalmente inesperada. Entonces, rehacerse de ese golpe fue muy complicado.

- ¿Y tu mamá?

- Mi mamá está loca. Nunca tuve buena relación con ella. Por eso yo siento que muchas de las cosas que me pasan me las invento. Porque no es que me vino dado, ni la escritura, nada. No me estimularon... es todo pura invención.

Su próximo sueño, parte de esa invención, es terminar su primera novela y publicarla. Le falta poco para dar a luz un relato complejo sobre la generación "que quedó en el medio entre los desaparecidos y los de Malvinas" (la suya), pero tiene mucho background de la Edad Media y la saga artúrica. Para eso investigó, se pasó meses leyendo documentos del Rey Arturo porque no quería que fuera una típica historia de Argentina denunciante. Tiene una parte de relato fantástico y una parte costumbrista. Fue un año de madrugadas viajando a otro mundo. De invenciones y límites propios. ¿Habrá también ahí belleza? Será cuestión de esperar su aparición.

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sábado, 24 de marzo de 2007

Periodismo y política social:Los buenos periodistas son los mejores aliados de los buenos gobiernos

Por: Fernando J. Ruiz

Profesor de Periodismo y Democracia, y de Historia de la Comunicación, de la Universidad Austral (Argentina).


La transparencia es un valor democrático básico. Un gobierno autoritario oculta todo de sí y quiere saber todo de la sociedad. Fíjense Cuba. El expediente acumulativo que tiene el gobierno de cada ciudadano, desde que ingresa a la escuela, su trabajo, su familia, sus amigos, su vida privada, hasta que se muere. En cambio, un gobierno democrático es un gobierno que dice todo de sí y solo quiere saber sobre el ciudadano lo que necesita saber para servirle mejor.

De algún modo, la policía es en las dictaduras lo que el periodismo es en las democracias: el instrumento informativo esencial del sistema para poder realizar sus objetivos. Mientras la policía en las dictaduras les dice todo sobre los ciudadanos a los gobernantes, los periodistas en las democracias les deben decir todo sobre los gobernantes a los ciudadanos.


Pero si bien la transparencia y la libertad de prensa son valores básicos democráticos, también son valores instrumentales para obtener otros valores, como el buen gobierno.

Sin embargo, en los actuales estados latinoamericanos la opacidad todavía es muy considerable. Una reciente investigación sobre transparencia presupuestaria en diez países de la región, realizada en El Salvador por Probidad, demuestra, por ejemplo, que ningún Estado tiene un sistema de rendición de cuentas eficaz para controlar cómo se ejecutó realmente el presupuesto público anual. En varios países se están debatiendo leyes de acceso a la información y existen enormes resistencias políticas, sin entender que la transparencia no es una exigencia corporativa de los periodistas, sino una condición para el buen gobierno democrático.

Ha habido grandes debates sobre esta cuestión en Argentina, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Panamá o Ecuador, pero todavía no se han dado los pasos necesarios para hacer efectiva la transparencia necesaria para un Estado democrático. En Costa Rica, Colombia y México sí ha habido avances considerables en esta cuestión. En Bolivia, Paraguay y Venezuela el tema no tiene mayor presencia política.

El periodismo puede ser un aliado para mejorar la política social

La separación entre la política y lo social está en el núcleo del descrédito que sufre la política en América Latina. La política encuentra su sentido en la medida en que hunde sus raíces en los problemas más candentes de la gente, y la pobreza, la falta de salud, empleo o vivienda, son problemas principales que no han podido ser revertidos. Los buenos y los malos gobiernos afectan vidas, no son entes abstractos que nada tiene que ver con lo que la gente común hace todos los días. Los buenos gobiernos distribuyen más oportunidades de ampliar las libertades de los ciudadanos y los malos gobiernos les privan o reducen las oportunidades y opciones de vida de los ciudadanos.

Si los periodistas reducen a la política a un ping pong de declaraciones de políticos pierden todos, pues los políticos seguirán desacreditados y seguramente los periodistas seguirán perdiendo audiencia. Si la política no encuentra a lo social en algún punto del futuro, podríamos estar ante la "muerte lenta" de las democracias latinoamericanas (O'Donnell).

Voy a proponerles algunas razones por las cuales creo que el periodismo puede convertirse en un aliado para construir una mejor política social:

La primera razón es que todo gobierno latinoamericano debe ser reformista y todo reformador necesita especial apoyo para llevar a cabo su labor. El secreto suele ser un arma de la burocracia para anular o tergiversar las políticas públicas presidenciales. El secreto es un mecanismo para dividir al Estado en feudos. Un dirigente castrista muy importante en los primeros noventa, que hoy está en el ostracismo, Carlos Aldana, dijo una vez que en Cuba "la información es la única forma de propiedad feudal que ha sobrevivido al socialismo". Gorbachov tenía pensado hacer solamente la reforma económica cuando asumió en la Unión Soviética, pero enseguida percibió que tenía que doblarle el brazo a los 100 ministerios federados y a los 800 ministerios de todas las repúblicas soviéticas. Entonces lanzó la Glasnost, y en el corazón de la glasnost estaba la renovación de la profesión periodística que se convirtió en una aliada de Gorbachov. "La fuerza de la burocracia está en el secretismo, dijo Gorbachov, y siguió diciendo: "Para vencer esa fuerza, revelar la verdad a la gente y despejar con ello el camino a una acción política consciente, es necesaria la transparencia en la información".

La segunda razón es que los periodistas ciudadanizan a los sectores sociales al darles voz, y facilitan al gobierno la satisfacción de sus demandas. El caso más notable que conozco tiene que ver con un hallazgo del economista indio, Amartya Sen: en las democracias nunca hubo hambrunas generalizadas, como sí las hubo bajo regímenes autoritarios. China ha sufrido la mayor hambruna de la historia cuando murieron de hambre treinta millones de personas, entre 1958 y 1961 tras el fracaso del Gran Salto Adelante, mientras que India no ha sufrido ninguna desde que se independizó en 1947 (Sen).

La existencia de debate público y prensa libre es señalada por Sen como una de las razones fundamentales para que no hubiera hambrunas en la India democrática. Otro ejemplo interesante de cómo el periodismo influye en la política social es un estudio que se realizó sobre el New Deal de Roosevelt, entre los años 1933 y 1935, donde se revela que la ayuda pública fue en mayor medida a aquellas zonas rurales que tenían radio con respecto a las que no tenían (Stromberg). Un estudio similar sobre la introducción de la televisión en la sociedad norteamericana sugiere que la tv le dio a los afroamericanos y a los más pobres de las ciudades un mayor poder para obtener fondos del presupuesto público (Stromberg).

Otro estudio realizado sobre India revela que las provincias que tienen mayor circulación de prensa gráfica obtienen mayor proporción de fondos públicos en ayuda social (Besely y Burgess). También es posible que la prensa libre de Hong Kong haya sido crucial para que las autoridades chinas asumieran la existencia de la epidemia de SARS.

Estos casos también podrían sugerir que el periodismo contribuye a formar mejores ciudadanos, y donde hay mejores ciudadanos hay menos pobres. Desde este punto de vista, el periodismo también hace política social.

Una tercera razón por la cual el buen periodismo es una condición para el buen gobierno es que el periodismo puede convertirse en el tablero de control de la política social, monitoreandola 24 por día, 7 días a la semana, 365 días al año. ¿Qué otro mecanismo tiene el presidente a su disposición para monitorear la política social con tanta persistencia?

No hay política social eficaz sin control. Los periodistas cumplen aquí un rol que debería ser más valorado. A veces en América Latina se identifica demasiado a los presidentes con los aparatos estatales que presiden, pero sin embargo a un presidente no le puede alcanzar un mandato para colonizar ese aparato estatal, que funciona con una lógica propia, muchas veces por fuera de la voluntad presidencial. De hecho, uno de los mandatos implícitos que reciben los nuevos presidentes en América Latina es domar al Estado, ocuparlo efectivamente, y ponerlo al servicio de los ciudadanos.

Aquí hay un matiz interesante que tiene que ver con el ejemplo que di recién sobre la falta de hambrunas en India. En India no hay hambrunas, pero si un analfabetismo crónico (más que en China) y una persistente desnutrición. La explicación que se da a esto es que el periodismo se ocupa más de las cuestiones sociales excepcionales, como puede ser el peligro de una hambruna, pero no tanto de los dramas cotidianos y rutinarios, que requieren políticas de largo plazo, como puede ser el analfabetismo y la desnutrición en India (Stromberg/Sen).

Hay cierta censura estructural hacia los temas sociales. Es una censura que no está basada en presiones externas, sino en presiones profesionales. Ocurre que las políticas sociales suelen estar asociadas con la propaganda y las buenas noticias. Los periodistas tienden a desechar trabajar con este tipo de temas, incluyo los buenos periodistas. Prefieren buscar ejemplos dramáticos de exclusión social. La política social es más probable que se convierta en noticia cuando falla. ¿A cuantos de ustedes les ocurrió que las conferencias de prensa organizadas para presentar propuestas sociales solían ser tituladas al día siguiente con cualquier otro tema, en especial una puja partidista, o alguna respuesta a la declaración de otro político, y se perdía el motivo original de la convocatoria? Si ustedes mismos leen un artículo en el cual un rival de ustedes tienen media página de un diario para presentar sus propuestas de política social, ustedes inmediatamente es posible que piensen que hay algún tipo de relación especial entre ese medio y ese político o funcionario. En campaña, cuando la política social es aún una propuesta electoral, la censura estructural del periodismo es más visible.

Una cuarta razón es que una política pública debatida, difundida ampliamente, consensuada en el debate público, ofrece al gobierno mayor capacidad política de corrección y de rectificación si esa política no resulta finalmente acertada.

La quinta y última razón es que no puede haber una buena política social, si no hay buena información. Y si no hay buena información si no hay transparencia, y si los periodistas no aprovechan a fondo la libertad de prensa. El secreto es un pésimo aliado para formular política social, dice el economista Joseph Stiglitz. La persona más controlada en una democracia es el presidente. La prensa todos los días revela sus actividades, sus reuniones, sus opiniones públicas, y muchos de los que comparten en con él sus momentos privados suelen estar presionados o voluntariamente están dispuestos a revelar confidencialmente cada palabra y acto privado del presidente.

Un poco más temprano o un poco más tarde, se termina sabiendo casi todo sobre los presidentes. Pero a medida que se desciende en la escala jerárquica del Estado el control público se va diluyendo. La oleada de leyes de transparencia y derecho a la información que están ingresando en los sistemas legales de América Latina intenta que todos los funcionarios tengan un nivel de control similar al que ya tienen los presidentes. El principal interesado en esto debería ser el mismo presidente, al fin y al cabo suelen ser los responsables políticos últimos de lo que ocurre en el Estado durante su mandato. También a la oposición le conviene promover la transparencia del Estado y la labor periodística. ¿Cómo se puede hacer, mientras se está en la oposición, un plan de gobierno sin buena información sobre el Estado? ¿Cuántas veces ocurre que un nuevo gobierno se entera recién cuando asume de la real situación de las finanzas públicas? Tener la mejor información antes de llegar al poder, haría que su gobierno tuviera más posibilidades de ser eficaz.

Un ejemplo de alianza exitosa

Hay varios ejemplos históricos de alianza exitosa entre los buenos políticos y los buenos periodistas.En la historia del periodismo en los Estados Unidos hay un ejemplo revelador de cómo una buena alianza entre la prensa y la política es capaz de transformar la realidad. Lo que se llamó en los primeros doce años del siglo veinte en Estados Unidos el movimiento reformista estuvo impulsado por investigaciones periodísticas que prepararon el terreno para realizar mejoras políticas y sociales de envergadura histórica. En esos años se sancionó la ley antimonopolio, se limitaron los abusos de las organizaciones sindicales, se legisló sobre el trabajo infantil, se permitió la elección directa de los senadores federales, se reguló la calidad de la comida y de los medicamentos. Todo eso se pudo hacer gracias a una prensa que, mediante profundas investigaciones, despertó del letargo moral a amplios sectores sociales que estuvieron dispuestos a apoyar a los políticos reformistas (Streitmatter).

En los últimos años se han caído varios gobiernos democráticos, y esto ha difundido la preocupación sobre la estabilidad democrática. Podríamos dar una fórmula de cómo los gobiernos se pueden volver duraderos. La fórmula es simple: en la política democrática, el material más resistente es el cristal.

Fuente
Página web de Probidad


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martes, 20 de marzo de 2007

La Función de los Medios de Información

Por Jan Schaffer
Director Ejecutivo, Centro de Periodismo Cívico Pew

El autor aboga por una nueva clase de periodismo que ayude a la gente a superar su sensación de impotencia y alienación, desafiándola a participar, intervenir y asumir responsabilidad por los problemas de la comunidad.


El periodismo cívico ha avanzado mucho en los seis años desde la creación del Centro de Periodismo Cívico Pew. Ahora sabemos dos cosas:

1) Cuando la prensa cumple su labor de una manera diferente, los ciudadanos realizan sus tareas de manera diferente.

2) Cuando se siembra innovación en las salas de redacción, se cosecha ideas nuevas.

Vivimos en una era en la que tanto los periodistas como el público de Estados Unidos luchan para lograr un consenso sobre lo que constituye buen periodismo.

Ya no es suficiente que los propios periodistas piensen que realizan una buena labor. Para que el periodismo siga recibiendo protección constitucional - y siga atrayendo lectores y televidentes - los lectores y televidentes tienen que estar de acuerdo en que el periodismo desempeña una función esencial en nuestra sociedad democrática.

Recientemente ha habido indicaciones perturbadoras de que ese no es el caso. Las encuestas nacionales documentan una acumulación de resentimiento hacia la prensa estadounidense y sus prácticas. Para describir a la prensa, el público usa palabras como arrogante, insensible, prejuiciada, errónea y sensacionalista.

Parece haber un consenso de que la "prensa" está descompuesta. El gran interrogante ahora es si los periodistas saben cómo arreglarla.

La circulación de los diarios está estancada o disminuye. Aunque la gente lee más, no lee más diarios. Y la audiencia de los noticieros de televisión también disminuye.

La fundación internacional independiente, The Freedom Forum, realizó recientemente una encuesta sobre el estado de la Primera Enmienda (a la Constitución de los Estados Unidos, que garantiza la libertad de expresión). En general, la prensa, más que el público, tiene sus derechos de la Primera Enmienda en más alta estima.


Más de la mitad de quienes respondieron a la encuesta - el 53 por ciento - expresaron la creencia de que la prensa tiene demasiada libertad. Esto representa un aumento de 15 puntos porcentuales respecto a una encuesta similar efectuada en 1997.


Sólo el 45 por ciento dijo que creía que la prensa protege a la democracia, comparado con el 54 por ciento en 1985. Y el 38 por ciento dijo que la prensa en realidad perjudica a la democracia.


Alrededor del 65 por ciento dijo que los diarios no deberían publicarse libremente.


Cifras perturbadoras de personas dijeron que no debería permitirse a la prensa que apoye o critique a los candidatos políticos, que no debería permitírsele que use cámaras ocultas para obtener información y que no debería ser capaz de publicar secretos del gobierno.

¿Qué podemos hacer?

Estas son noticias que preocupan si uno es periodista. También me gustaría pensar que son noticias que preocupan si uno es miembro del público.

¿Qué podemos hacer acerca de todo esto? Lo que hacemos en el Centro Pew es tratar de ir más allá del simple diagnóstico del problema; en realidad elaboramos algunas recetas para las soluciones. Es cierto que muchos periodistas se sienten más cómodos con los diagnósticos que con los remedios, pero la reacción de las investigaciones es tan abrumadora que incluso los editores más empedernidos comienzan a decir "basta". Pero antes de que podamos arreglar las cosas tenemos que determinar lo que tratamos de ser. ¿Cuál es nuestra función en la creación de una comunidad?

Los modelos más viejos de periodismo, especialmente en los diarios comunitarios y regionales, eran catalogados con frecuencia como "perros falderos": bajo el control de propietarios interesados en fomentar el civismo y atraer los dólares de la publicidad comercial.

"Perros de ataque" es el modelo que se nos ocurre ahora con más frecuencia después de alguna de la cobertura de la presidencia de Bill Clinton y de las visiones de reporteros gráficos ocultos entre los arbustos de la residencia de la familia Kennedy tras la muerte de John F. Kennedy (hijo).

Luego está el modelo de "perros de vigilancia" al que los periodistas, insinceramente, dicen respetar. Esta es una función que la comunidad todavía aprecia. Pero el público tiene cada vez más aprensiones sobre esa función e incluso los periodistas aceptan que con frecuencia la prensa va más allá de la simple cobertura de los sucesos: a menudo impulsa controversias, especialmente al examinar la conducta personal y ética de las figuras públicas.

Algunos de los últimos estudios muestran que la prensa, más que el público, valora su función de vigilancia. Sólo el 10 por ciento de la prensa cree que la crítica periodística de los líderes políticos obstaculiza la labor de esos funcionarios, mientras que el 31 por ciento del público cree que esas críticas interfieren en el cumplimiento de la tarea de esos líderes.

Actualmente se someten a prueba algunos modelos nuevos. Uno de ellos es el del "perros lazarillos". ¿Puede haber un periodismo que no sólo le brinde a la gente noticias e información sino que también le ayude a cumplir su tarea como ciudadanos? ¿Que no sólo produzca el espectáculo cívico insólito del día sino que en realidad desafíe a la gente a participar e intervenir y asumir responsabilidad por los problemas? ¿Que no los coloque sólo como espectadores, sino también como participantes?

Es en esto donde el periodismo cívico ha fomentado numerosos experimentos. El periodismo cívico no propicia el abandono de la función de vigilancia, sino que en cambio le agrega más responsabilidades.

El Centro de Periodismo Cívico Pew

Cuando los la fundación Pew Charitable Funds decidió crear el Centro de Periodismo Cívico Pew, no le preocupaba el periodismo sino que se concentraba en la participación cívica. Pew Charitable funds temía que la democracia estuviera en quiebra: los ciudadanos no votaban, no participaban como voluntarios y no intervenían activamente en la vida cívica, la gente no se ofrecía para ayudar a hacer frente a los problemas de sus comunidades.

Se preguntó si el periodismo podría ser parte del problema. ¿Trataba la prensa a la gente en las noticias como espectadora de un espectáculo cívico extravagante más que como participante activa de una sociedad que se gobierna a sí misma?

Y planteó una hipótesis simple: ¿Si los periodistas realizaran su labor de una manera diferente, se desempeñarían los ciudadanos de un modo distinto? ¿Podríamos alentar algunos experimentos en salas de redacción para ver si podría haber modelos diferentes, modelos que todavía adhiriesen a los valores básicos del periodismo - de exactitud, objetividad, independencia, imparcialidad - pero que también fueran útiles a los ciudadanos?

El periodismo cívico es ahora una etiqueta amplia que se pone a los esfuerzos de los editores y directores de noticias que tratan de realizar sus labores como periodistas para ayudar a superar el sentimiento de impotencia y alienación de la gente. Busca educar a los ciudadanos sobre los cuestiones importantes y de actualidad para que puedan tomar decisiones cívicas, participar en el diálogo y la acción cívica y, en general, ejercer sus responsabilidades en una democracia.

Los periodistas cívicos creen que es posible brindar una cobertura noticiosa que motive a las personas a pensar e incluso a actuar, más que simplemente atraerlas a mirar. Y creen que tienen la responsabilidad de hacerlo así.

Debo advertir, sin embargo, que los periodistas cívicos no quieren decirles a los lectores y televidentes qué deben pensar o cómo actuar. Simplemente crean una zona neutral de facultamiento, al proveerles a los ciudadanos información y algunas veces métodos para compartir alguna responsabilidad y ofrecer alguna imaginación o soluciones para resolver algún problema.

Los periodistas cívicos creen que pueden ser perros de guía sin renunciar a su papel de vigilancia. Y les alegra abandonar el papel de perros de ataque.

Ahora bien, según el punto de vista de cada uno, esto es un retorno a los fundamentos del buen periodismo o un nuevo método revolucionario de informar. Personalmente creo que es más que buen periodismo, por lo menos de la clase de periodismo que yo practiqué durante 22 años en el Philadelhia Inquirer.

Emplea todos los instrumentos del buen periodismo, pero no tiene miedo de involucrarse más con en comunidad, de escuchar, de ser un catalítico de actividad, de ayudar a la comunidad a crear su propia capacidad. Y no tiene miedo de decir: si el periodismo viejo no funciona, reinventémoslo.

¿Qué es una noticia?

Una manera en que los periodistas cívicos tratan de hacer un "periodismo distinto" es buscando nuevas definiciones de lo que una noticia es. La mayoría de los periodistas definen la noticia como conflicto: el titular contra el desafiante, el ganador contra el perdedor, el que está a favor frente al que está en contra.

El periodismo cívico procura expandir esa definición. Procura ir más allá de la cobertura de un evento, una reunión o una controversia. Trata de proyectar conocimientos, no sólo acontecimientos informativos. Trata de informar del consenso así como del conflicto, de casos de éxito así como de fracasos -- reportajes que podrían ayudar a otras comunidades a abordar asuntos difíciles.

El periodismo cívico trata de crear algunos modelos nuevos de la manera de informar que podrían estar más en sintonía con los modelos nuevos de gobernar. Para resolver los problemas locales, muchos escenarios locales de gobierno se apartan del paradigma de ganar o perder para adoptar un método que es más de consenso y en el que todos ganan.

¿Cómo puede estar equipado el periodismo para tratar eso? Realizamos una gran labor al informar sobre el conflicto, acechando y llevando la cuenta de ganadores y perdedores. Pero si enviamos un reportero a cubrir una reunión en la que todos están de acuerdo en algo, lo más probable es que al regresar le diga a su editor que "nada ocurrió"- Y que no haya reportaje.

Los periodistas cívicos tratan de examinar en qué están de acuerdo así como en qué están en desacuerdo los miembros de la comunidad. Eso es algo nuevo.

Uno de los experimentos más ambiciosos del Centro Pew se emprendió en Spokane, estado de Washington, en 1999 cuando el diario Spokesman Review usó los instrumentos de "cartografía" del periodismo cívico para marcar los momentos claves en la vida de los jóvenes que determinaban si tendrían éxito como adultos o si fracasarían y posiblemente terminarían en la cárcel. Determinó algunos momentos interesantes -- como el del que el primer día de cuarto grado es cuando se sabe si al niño le gustará o no la escuela. O que en el primer día del séptimo grado es cuando se determina si el niño va a ser un tipo socialmente inepto o parte del grupo popular.

La idea fue no solamente cubrir este tema, sino también revelar algunos puntos de intervención para los organismos de servicios sociales de la comunidad. Esta es también una definición diferente de "noticia".

Periodismo cívico es enmarcar nuevamente los reportajes para hacerlos más relevantes a los lectores.

The Orange County Register, del condado de Orange en California, experimentó una nueva técnica narrativa para relatar la historia de los "niños de los moteles", niños pobres que viven en moteles residenciales prácticamente al otro lado de la calle del parque de diversiones Disneyland. El relato se hizo en forma de diálogo, usando las propias palabras de los niños.

La respuesta fue abrumadora. Incluyó 200.000 dólares en donaciones, 50 toneladas de comida, 8.000 juguetes, y miles de horas de voluntarios dedicadas a ayudar a los "niños de los moteles". El condado asignó 1 millón de dólares para un programa de viviendas para sacar a las familias de los moteles. Un organismo sin fines de lucro inició una campaña de 5 millones de dólares para tratamiento del consumo de drogas entre las familias de los moteles.

La reportera Laura Saari dijo posteriormente que le asombró la manera en que todos trabajaron juntos en busca de una solución. "Un reportaje similar, relatado de una manera convencional, habría puesto a los organismos del gobierno a la defensiva. Pero debido al método que se usó para redactarlo, nadie sintió que le echaban la culpa. De manera que en vez de perder tiempo defendiéndose, salieron a la calle" a trabajar en el caso.

El periodismo cívico consiste en redefinir el equilibrio.

Los periodistas informan de los dos lados de un suceso y creen que es imparcial y equilibrado. Los periodistas cívicos sugieren que cobertura bipolar, no equilibrada es un término mejor. El equilibrio está en el medio, no en los extremos. Los periodistas cívicos tratan de asegurar que todas las personas afectadas por el asunto tengan voz en el reportaje, no solamente los proponentes de las opiniones más extremas que nos envían sus comunicados de prensa. Y los periodistas cívicos no tienen miedo de informar sobre la ambigüedad, cuando la gente todavía trata de determinar como se siente.

Finalmente, el periodismo cívico consiste en proveer puntos de entrada para involucrar a la gente y alentar la interacción entre los periodistas y los ciudadanos. Procura crear conversaciones con los lectores, en contraste con una descarga unidireccional de información -- que arroja una gran cantidad de hechos al público -- como se ve con tanta frecuencia en el periodismo tradicional.

Esta interacción puede ocurrir en las páginas noticiosas, en la ondas radiales, en el espacio cibernético y algunas veces en un espacio real: en foros y reuniones comunitarias. El Charlotte Observer de Carolina del Norte determinó, mientras cubría un asunto importante relacionado con el transporte de escolares, que algunas de las mejores ideas para reportajes las obtenía en los mensajes electrónicos de los lectores.

En 1999, el Centro Pew auspició un programa en la Radio Pública de Nueva Hampshire (WHPR) que ofrecía una calculadora de impuestos en línea. Los tribunales habían ordenado que en este estado donde no se cobran impuestos se estableciera un gravamen para financiar las escuelas públicas.

El sitio en la Web que WHPR mantuvo sobre el impuesto incluyó información educativa, un espacio de discusión y un mecanismo muy conveniente que le permitía a la gente anotar el valor de su casa, sus ingresos y el nombre de la ciudad donde vivían, y entonces calcular lo que les costaría cada una de tres propuestas diferentes de reforma impositiva.

Esto fue un periodismo muy diferente, hecho a la medida, individualizado y útil que facultó a la gente a desempeñar una función en una decisión de política pública. El Centro Pew recientemente auspició en WHPR un Calculador de Cuentas de Servicios públicos, para que la gente tenga más acceso al tema de la eliminación de reglamentaciones de las compañías que suministran esos servicios.

La cuestión básica

De manera que ¿cuál es la cuestión básica del periodismo cívico?

Para la comunidad:


Vemos periodismo de buena calidad que también mejora la capacidad de la comunidad de abordar problemas.


Vemos que cuando se proporciona a los lectores los medios para que actúen, así lo hacen.


Hemos visto en los estudios que los esfuerzos del periodismo cívico han aumentado mensurablemente el conocimiento de los lectores sobre un asunto en particular.


Hemos visto que los esfuerzos del periodismo cívico han influido positivamente en la percepción del público sobre la prensa.


Hemos visto a otros grupos de la comunidad adoptar el modelo de intervención cívica (por ejemplo, mediante círculos de estudios y equipos de acción) que aprendieron de la participación de las organizaciones noticiosas en los esfuerzos de periodismo cívico.


Y hemos comenzado a ver gente que se postula para ser elegida a cargos y que nunca habría aspirado a esas funciones hasta que se involucró en una iniciativa de periodismo cívico.

Para el periodismo:


Vemos informes a fondo que han tenido una resonancia más auténtica con la comunidad, en vez de periodismo que repite mecánicamente los dos lados de un asunto.


Vemos periodistas que redescubren sus comunidades, y rompen algunos viejos estereotipos.


Vemos toda clase de innovaciones en las salas de redacción. Nuevas páginas, nuevos empleos, nuevos criterios, nuevas declaraciones de misión profesional. Un nuevo vocabulario. Y en el Virginian Pilot de Norfolk, la declaración de misión para sus reporteros que cubren la capital del estado en Richmond, Virginia, promete cubrir el gobierno y las elecciones del estado "como un ejercicio de solución de problemas cívicos".


Finalmente, el periodismo cívico ha producido un entorno que les ha permitido a los editores correr nuevos riesgos.

No creo que el periodismo cívico tenga todas las respuestas a los males que afligen a la prensa. Pero puede adjudicarse una buena porción del mérito por haber contribuido con algunos remedios. Y creemos, como aconsejaba San Pablo en una de sus cartas, que necesitamos "probar todas las cosas y retener con fuerza todo lo que es bueno".


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