Radio Nacional de España




martes, 20 de marzo de 2007

La Función de los Medios de Información

Por Jan Schaffer
Director Ejecutivo, Centro de Periodismo Cívico Pew

El autor aboga por una nueva clase de periodismo que ayude a la gente a superar su sensación de impotencia y alienación, desafiándola a participar, intervenir y asumir responsabilidad por los problemas de la comunidad.


El periodismo cívico ha avanzado mucho en los seis años desde la creación del Centro de Periodismo Cívico Pew. Ahora sabemos dos cosas:

1) Cuando la prensa cumple su labor de una manera diferente, los ciudadanos realizan sus tareas de manera diferente.

2) Cuando se siembra innovación en las salas de redacción, se cosecha ideas nuevas.

Vivimos en una era en la que tanto los periodistas como el público de Estados Unidos luchan para lograr un consenso sobre lo que constituye buen periodismo.

Ya no es suficiente que los propios periodistas piensen que realizan una buena labor. Para que el periodismo siga recibiendo protección constitucional - y siga atrayendo lectores y televidentes - los lectores y televidentes tienen que estar de acuerdo en que el periodismo desempeña una función esencial en nuestra sociedad democrática.

Recientemente ha habido indicaciones perturbadoras de que ese no es el caso. Las encuestas nacionales documentan una acumulación de resentimiento hacia la prensa estadounidense y sus prácticas. Para describir a la prensa, el público usa palabras como arrogante, insensible, prejuiciada, errónea y sensacionalista.

Parece haber un consenso de que la "prensa" está descompuesta. El gran interrogante ahora es si los periodistas saben cómo arreglarla.

La circulación de los diarios está estancada o disminuye. Aunque la gente lee más, no lee más diarios. Y la audiencia de los noticieros de televisión también disminuye.

La fundación internacional independiente, The Freedom Forum, realizó recientemente una encuesta sobre el estado de la Primera Enmienda (a la Constitución de los Estados Unidos, que garantiza la libertad de expresión). En general, la prensa, más que el público, tiene sus derechos de la Primera Enmienda en más alta estima.


Más de la mitad de quienes respondieron a la encuesta - el 53 por ciento - expresaron la creencia de que la prensa tiene demasiada libertad. Esto representa un aumento de 15 puntos porcentuales respecto a una encuesta similar efectuada en 1997.


Sólo el 45 por ciento dijo que creía que la prensa protege a la democracia, comparado con el 54 por ciento en 1985. Y el 38 por ciento dijo que la prensa en realidad perjudica a la democracia.


Alrededor del 65 por ciento dijo que los diarios no deberían publicarse libremente.


Cifras perturbadoras de personas dijeron que no debería permitirse a la prensa que apoye o critique a los candidatos políticos, que no debería permitírsele que use cámaras ocultas para obtener información y que no debería ser capaz de publicar secretos del gobierno.

¿Qué podemos hacer?

Estas son noticias que preocupan si uno es periodista. También me gustaría pensar que son noticias que preocupan si uno es miembro del público.

¿Qué podemos hacer acerca de todo esto? Lo que hacemos en el Centro Pew es tratar de ir más allá del simple diagnóstico del problema; en realidad elaboramos algunas recetas para las soluciones. Es cierto que muchos periodistas se sienten más cómodos con los diagnósticos que con los remedios, pero la reacción de las investigaciones es tan abrumadora que incluso los editores más empedernidos comienzan a decir "basta". Pero antes de que podamos arreglar las cosas tenemos que determinar lo que tratamos de ser. ¿Cuál es nuestra función en la creación de una comunidad?

Los modelos más viejos de periodismo, especialmente en los diarios comunitarios y regionales, eran catalogados con frecuencia como "perros falderos": bajo el control de propietarios interesados en fomentar el civismo y atraer los dólares de la publicidad comercial.

"Perros de ataque" es el modelo que se nos ocurre ahora con más frecuencia después de alguna de la cobertura de la presidencia de Bill Clinton y de las visiones de reporteros gráficos ocultos entre los arbustos de la residencia de la familia Kennedy tras la muerte de John F. Kennedy (hijo).

Luego está el modelo de "perros de vigilancia" al que los periodistas, insinceramente, dicen respetar. Esta es una función que la comunidad todavía aprecia. Pero el público tiene cada vez más aprensiones sobre esa función e incluso los periodistas aceptan que con frecuencia la prensa va más allá de la simple cobertura de los sucesos: a menudo impulsa controversias, especialmente al examinar la conducta personal y ética de las figuras públicas.

Algunos de los últimos estudios muestran que la prensa, más que el público, valora su función de vigilancia. Sólo el 10 por ciento de la prensa cree que la crítica periodística de los líderes políticos obstaculiza la labor de esos funcionarios, mientras que el 31 por ciento del público cree que esas críticas interfieren en el cumplimiento de la tarea de esos líderes.

Actualmente se someten a prueba algunos modelos nuevos. Uno de ellos es el del "perros lazarillos". ¿Puede haber un periodismo que no sólo le brinde a la gente noticias e información sino que también le ayude a cumplir su tarea como ciudadanos? ¿Que no sólo produzca el espectáculo cívico insólito del día sino que en realidad desafíe a la gente a participar e intervenir y asumir responsabilidad por los problemas? ¿Que no los coloque sólo como espectadores, sino también como participantes?

Es en esto donde el periodismo cívico ha fomentado numerosos experimentos. El periodismo cívico no propicia el abandono de la función de vigilancia, sino que en cambio le agrega más responsabilidades.

El Centro de Periodismo Cívico Pew

Cuando los la fundación Pew Charitable Funds decidió crear el Centro de Periodismo Cívico Pew, no le preocupaba el periodismo sino que se concentraba en la participación cívica. Pew Charitable funds temía que la democracia estuviera en quiebra: los ciudadanos no votaban, no participaban como voluntarios y no intervenían activamente en la vida cívica, la gente no se ofrecía para ayudar a hacer frente a los problemas de sus comunidades.

Se preguntó si el periodismo podría ser parte del problema. ¿Trataba la prensa a la gente en las noticias como espectadora de un espectáculo cívico extravagante más que como participante activa de una sociedad que se gobierna a sí misma?

Y planteó una hipótesis simple: ¿Si los periodistas realizaran su labor de una manera diferente, se desempeñarían los ciudadanos de un modo distinto? ¿Podríamos alentar algunos experimentos en salas de redacción para ver si podría haber modelos diferentes, modelos que todavía adhiriesen a los valores básicos del periodismo - de exactitud, objetividad, independencia, imparcialidad - pero que también fueran útiles a los ciudadanos?

El periodismo cívico es ahora una etiqueta amplia que se pone a los esfuerzos de los editores y directores de noticias que tratan de realizar sus labores como periodistas para ayudar a superar el sentimiento de impotencia y alienación de la gente. Busca educar a los ciudadanos sobre los cuestiones importantes y de actualidad para que puedan tomar decisiones cívicas, participar en el diálogo y la acción cívica y, en general, ejercer sus responsabilidades en una democracia.

Los periodistas cívicos creen que es posible brindar una cobertura noticiosa que motive a las personas a pensar e incluso a actuar, más que simplemente atraerlas a mirar. Y creen que tienen la responsabilidad de hacerlo así.

Debo advertir, sin embargo, que los periodistas cívicos no quieren decirles a los lectores y televidentes qué deben pensar o cómo actuar. Simplemente crean una zona neutral de facultamiento, al proveerles a los ciudadanos información y algunas veces métodos para compartir alguna responsabilidad y ofrecer alguna imaginación o soluciones para resolver algún problema.

Los periodistas cívicos creen que pueden ser perros de guía sin renunciar a su papel de vigilancia. Y les alegra abandonar el papel de perros de ataque.

Ahora bien, según el punto de vista de cada uno, esto es un retorno a los fundamentos del buen periodismo o un nuevo método revolucionario de informar. Personalmente creo que es más que buen periodismo, por lo menos de la clase de periodismo que yo practiqué durante 22 años en el Philadelhia Inquirer.

Emplea todos los instrumentos del buen periodismo, pero no tiene miedo de involucrarse más con en comunidad, de escuchar, de ser un catalítico de actividad, de ayudar a la comunidad a crear su propia capacidad. Y no tiene miedo de decir: si el periodismo viejo no funciona, reinventémoslo.

¿Qué es una noticia?

Una manera en que los periodistas cívicos tratan de hacer un "periodismo distinto" es buscando nuevas definiciones de lo que una noticia es. La mayoría de los periodistas definen la noticia como conflicto: el titular contra el desafiante, el ganador contra el perdedor, el que está a favor frente al que está en contra.

El periodismo cívico procura expandir esa definición. Procura ir más allá de la cobertura de un evento, una reunión o una controversia. Trata de proyectar conocimientos, no sólo acontecimientos informativos. Trata de informar del consenso así como del conflicto, de casos de éxito así como de fracasos -- reportajes que podrían ayudar a otras comunidades a abordar asuntos difíciles.

El periodismo cívico trata de crear algunos modelos nuevos de la manera de informar que podrían estar más en sintonía con los modelos nuevos de gobernar. Para resolver los problemas locales, muchos escenarios locales de gobierno se apartan del paradigma de ganar o perder para adoptar un método que es más de consenso y en el que todos ganan.

¿Cómo puede estar equipado el periodismo para tratar eso? Realizamos una gran labor al informar sobre el conflicto, acechando y llevando la cuenta de ganadores y perdedores. Pero si enviamos un reportero a cubrir una reunión en la que todos están de acuerdo en algo, lo más probable es que al regresar le diga a su editor que "nada ocurrió"- Y que no haya reportaje.

Los periodistas cívicos tratan de examinar en qué están de acuerdo así como en qué están en desacuerdo los miembros de la comunidad. Eso es algo nuevo.

Uno de los experimentos más ambiciosos del Centro Pew se emprendió en Spokane, estado de Washington, en 1999 cuando el diario Spokesman Review usó los instrumentos de "cartografía" del periodismo cívico para marcar los momentos claves en la vida de los jóvenes que determinaban si tendrían éxito como adultos o si fracasarían y posiblemente terminarían en la cárcel. Determinó algunos momentos interesantes -- como el del que el primer día de cuarto grado es cuando se sabe si al niño le gustará o no la escuela. O que en el primer día del séptimo grado es cuando se determina si el niño va a ser un tipo socialmente inepto o parte del grupo popular.

La idea fue no solamente cubrir este tema, sino también revelar algunos puntos de intervención para los organismos de servicios sociales de la comunidad. Esta es también una definición diferente de "noticia".

Periodismo cívico es enmarcar nuevamente los reportajes para hacerlos más relevantes a los lectores.

The Orange County Register, del condado de Orange en California, experimentó una nueva técnica narrativa para relatar la historia de los "niños de los moteles", niños pobres que viven en moteles residenciales prácticamente al otro lado de la calle del parque de diversiones Disneyland. El relato se hizo en forma de diálogo, usando las propias palabras de los niños.

La respuesta fue abrumadora. Incluyó 200.000 dólares en donaciones, 50 toneladas de comida, 8.000 juguetes, y miles de horas de voluntarios dedicadas a ayudar a los "niños de los moteles". El condado asignó 1 millón de dólares para un programa de viviendas para sacar a las familias de los moteles. Un organismo sin fines de lucro inició una campaña de 5 millones de dólares para tratamiento del consumo de drogas entre las familias de los moteles.

La reportera Laura Saari dijo posteriormente que le asombró la manera en que todos trabajaron juntos en busca de una solución. "Un reportaje similar, relatado de una manera convencional, habría puesto a los organismos del gobierno a la defensiva. Pero debido al método que se usó para redactarlo, nadie sintió que le echaban la culpa. De manera que en vez de perder tiempo defendiéndose, salieron a la calle" a trabajar en el caso.

El periodismo cívico consiste en redefinir el equilibrio.

Los periodistas informan de los dos lados de un suceso y creen que es imparcial y equilibrado. Los periodistas cívicos sugieren que cobertura bipolar, no equilibrada es un término mejor. El equilibrio está en el medio, no en los extremos. Los periodistas cívicos tratan de asegurar que todas las personas afectadas por el asunto tengan voz en el reportaje, no solamente los proponentes de las opiniones más extremas que nos envían sus comunicados de prensa. Y los periodistas cívicos no tienen miedo de informar sobre la ambigüedad, cuando la gente todavía trata de determinar como se siente.

Finalmente, el periodismo cívico consiste en proveer puntos de entrada para involucrar a la gente y alentar la interacción entre los periodistas y los ciudadanos. Procura crear conversaciones con los lectores, en contraste con una descarga unidireccional de información -- que arroja una gran cantidad de hechos al público -- como se ve con tanta frecuencia en el periodismo tradicional.

Esta interacción puede ocurrir en las páginas noticiosas, en la ondas radiales, en el espacio cibernético y algunas veces en un espacio real: en foros y reuniones comunitarias. El Charlotte Observer de Carolina del Norte determinó, mientras cubría un asunto importante relacionado con el transporte de escolares, que algunas de las mejores ideas para reportajes las obtenía en los mensajes electrónicos de los lectores.

En 1999, el Centro Pew auspició un programa en la Radio Pública de Nueva Hampshire (WHPR) que ofrecía una calculadora de impuestos en línea. Los tribunales habían ordenado que en este estado donde no se cobran impuestos se estableciera un gravamen para financiar las escuelas públicas.

El sitio en la Web que WHPR mantuvo sobre el impuesto incluyó información educativa, un espacio de discusión y un mecanismo muy conveniente que le permitía a la gente anotar el valor de su casa, sus ingresos y el nombre de la ciudad donde vivían, y entonces calcular lo que les costaría cada una de tres propuestas diferentes de reforma impositiva.

Esto fue un periodismo muy diferente, hecho a la medida, individualizado y útil que facultó a la gente a desempeñar una función en una decisión de política pública. El Centro Pew recientemente auspició en WHPR un Calculador de Cuentas de Servicios públicos, para que la gente tenga más acceso al tema de la eliminación de reglamentaciones de las compañías que suministran esos servicios.

La cuestión básica

De manera que ¿cuál es la cuestión básica del periodismo cívico?

Para la comunidad:


Vemos periodismo de buena calidad que también mejora la capacidad de la comunidad de abordar problemas.


Vemos que cuando se proporciona a los lectores los medios para que actúen, así lo hacen.


Hemos visto en los estudios que los esfuerzos del periodismo cívico han aumentado mensurablemente el conocimiento de los lectores sobre un asunto en particular.


Hemos visto que los esfuerzos del periodismo cívico han influido positivamente en la percepción del público sobre la prensa.


Hemos visto a otros grupos de la comunidad adoptar el modelo de intervención cívica (por ejemplo, mediante círculos de estudios y equipos de acción) que aprendieron de la participación de las organizaciones noticiosas en los esfuerzos de periodismo cívico.


Y hemos comenzado a ver gente que se postula para ser elegida a cargos y que nunca habría aspirado a esas funciones hasta que se involucró en una iniciativa de periodismo cívico.

Para el periodismo:


Vemos informes a fondo que han tenido una resonancia más auténtica con la comunidad, en vez de periodismo que repite mecánicamente los dos lados de un asunto.


Vemos periodistas que redescubren sus comunidades, y rompen algunos viejos estereotipos.


Vemos toda clase de innovaciones en las salas de redacción. Nuevas páginas, nuevos empleos, nuevos criterios, nuevas declaraciones de misión profesional. Un nuevo vocabulario. Y en el Virginian Pilot de Norfolk, la declaración de misión para sus reporteros que cubren la capital del estado en Richmond, Virginia, promete cubrir el gobierno y las elecciones del estado "como un ejercicio de solución de problemas cívicos".


Finalmente, el periodismo cívico ha producido un entorno que les ha permitido a los editores correr nuevos riesgos.

No creo que el periodismo cívico tenga todas las respuestas a los males que afligen a la prensa. Pero puede adjudicarse una buena porción del mérito por haber contribuido con algunos remedios. Y creemos, como aconsejaba San Pablo en una de sus cartas, que necesitamos "probar todas las cosas y retener con fuerza todo lo que es bueno".


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